La Fundación Dieta Mediterránea recomienda incluirlas en nuestra dieta como mínimo 4 veces a la semana. Y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria las aconseja como primer plato en las cenas por su fácil digestión.
Y es que son el alimento ideal en invierno porque nos hacen entrar en calor y también en verano porque nos refrescan. Son saciantes, reconfortantes, nutritivas y bajas en calorías.
Las sopas y cremas son muy versátiles, fáciles de digerir y nos ayudan a mantener el organismo hidratado. Como podéis ver son muchos los beneficios que nos aportan este tipo de platos, y el secreto para seguir sumando está en elegir los ingredientes y condimentos apropiados para elaborarlos.
Si los ingredientes de tus sopas y cremas son las verduras, hortalizas e incluso frutas, conseguirás un primer plato rico en vitaminas y minerales de efecto antioxidante. De esta manera, en función de los alimentos que selecciones para elaborar tus sopas y purés conseguirás que el plato sea: muy completo (si a los vegetales añades un poco de carne, ó si combinas arroz ó pasta con legumbres, obtendrás un saciante plato único ideal para los meses más fríos del año) y más depurativo (combina verduras y hortalizas como la cebolla, el puerro, el espárrago o los vegetales de hoja verde y elaborarás un caldo que te ayudará a eliminar líquidos).