Se recomienda que en tu dieta semanal incluyas como mínimo cuatro raciones de pescado, y dos de ellas procedan del pescado azul.
Aunque el pescado blanco se suele relacionar con las dietas de adelgazamiento, hoy por hoy las dietas ricas en pescado, tanto blanco como azul, se asocian con una disminución de peso.
Además de ser un alimento bajo en calorías, según algunos estudios los ácidos grasos del pescado podrían intervenir también en el control de las células del tejido graso.
¿Y por qué se recomienda para cuidar el corazón?
Pues, por su contenido en ácidos grasos omega 3, un tipo de grasa cardiosaludable que ayuda a personas que presentan problemas de colesterol, hipertensión o diabetes.
El pescado azul como las sardinas, anchoas, caballa, salmón, atún, bonito,... tiene entre un 5 y 10% de grasa; el pescado blanco como la merluza, el rape, el lenguado, la pescadilla sólo un 2%; y el semigraso como el besugo, la lubina, la dorada,...presenta entre un 2,5% y un 5% de grasa, según la época del año.
Es cierto que el blanco debido a su menor contenido en grasa, es el más ligero y mucho más digestivo. El semigraso también se digiere mejor que el azul. Pero en general, se puede decir que todas las variedades de pescado se asimilan rápidamente.
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